Papel de la mujer en el noviazgo

El amor, con etiquetas.

2020.07.28 03:06 Otro_engranaje El amor, con etiquetas.

¡Buenas comunidad!
En esta ocasión traigo para compartirles un breve ensayo que elaboré en estos días sobre la cuestión del amor y su mercantilización en redes sociales estilo Tinder, Badoo, y otras tantas. Les dejaré el link a mi blog, si les place para leerlo con mayor comodidad, y también dejaré el ensayo por este medio. Sin más preámbulos, el ensayo...

El amor, con etiquetas.
No es un nuevo decir que “el amor”, en el transcurso del siglo XXI, ha tomado en las sociedades modernas un rumbo completamente diferente al que seguían los compromisos tradicionales. Tampoco es nuevo el decir que el “amor” (en comillas, pues deberíamos definir qué es amor) se transformó en una mercancía más en el momento que fue acaparado por el “espectáculo”.
Cuando Guy Debord (filósofo situacionista) escribía en los 60’ que “el espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizada por imágenes”[1], no creo que haya imaginado que las mismas personas fuesen las que configurasen su propia imagen para utilizarla como un medio de relacionarse socialmente o, por lo menos, no con la misma eficiencia con la que hoy lo hacemos. Y es que, en su gran mayoría, las webs y apps de citas por internet son fundamentalmente eso: la mercantilización del amor, la cosificación de nuestra imagen como individuos. Y, parafraseando a Bauman, las relaciones tienden a ser “líquidas”, débiles e implican poca responsabilidad. Es cuestión de satisfacer un deseo o una apetencia, por eso no implica realmente una relación “amorosa”, no implica un “nosotros”. Las palabras del filósofo, sociólogo y ensayista son crudas, pero de una verosimilitud considerable con la realidad:
El deseo es aquí el deseo de consumir […]. El deseo es un impulso dirigido a despojar a la alteridad de su otredad y, de paso, de su poder. De tanto ser probada, explorada, conocida hasta la familiaridad y domesticada, la alteridad sale con el aguijón de la tentación extirpado y roto... sí sobrevive al tratamiento, claro está. Pero lo más probable es que, en el proceso, sus restos no digeridos terminen cayendo del ámbito de los productos consumibles al de los desechos.[2]
El miedo a la responsabilidad es evidente, y el lenguaje hace una manifestación empírica de ello. Los llamados “vínculos sexo-afectivos” manifiestan esta cosificación, aunque el término en sí sea utilizado para “no poner al otro en el lugar de objeto de un vínculo”[3], cuando el proceso mediante el cual uno selecciona estos vínculos es comparable al de ver un catálogo de ropa en línea:
¿Cómo hacer para generar un "match" que sea compatible con lo que buscás? Lo mejor es ser específico en las búsquedas. "Vamos buscando gente afín, yo tengo mis claves, políticas y feministas, y esto me sirve de filtro para las personas que agrego.[4]
La anterior declaración de una usuaria de la app Tinder deja en claro el proceso. Basta con seleccionar filtros para encontrar lo que más se adecua a lo que uno desea del otro. Todo aquel que no cumpla los requisitos que cada uno o cada una impone en su búsqueda, será invisibilizado por un algoritmo que “filtra” aquellos perfiles que no nos gustan o no nos interesan.
La “ley de Mirtha.”
Mirtha Legrand, la “Chiqui”, conductora de televisión argentina de antaño, forjaría sin saber el precepto que este tipo de redes sociales readapta a su estructura de funcionamiento: “Cómo te ven, te tratan…” y si te ven mal no hace falta el maltrato, alcanza con hacer un “click” o un movimiento del dedo (dependiendo de si se usa una computadora o un smarthphone) e indicarle a la aplicación que no nos interesa el perfil que se nos presenta en la pantalla.
Refiriéndose al “sexting” (o “sexo virtual”), una experta en salud sexual señala:
“… tener en cuenta que nuestras imágenes se deben enviar sin el rostro y sin ninguna seña particular que nos pueda reconocer […]. El riesgo que corremos es que nuestra imagen sea reenviada sin que estemos de acuerdo…” [5]
Si bien la autora informa sobre un peligro real y habitual en la cuestión de la divulgación de imágenes íntimas en la virtualidad, deja constancia de este empleo de la imagen como mero objeto de deseo, y la “cosa” sigue ahí, al punto que no podemos ni confiar por entero en nuestro “vínculo”, pero aun así necesitándolo para satisfacer nuestros apetitos sexuales.
Cuando Zygmunt Bauman habla sobre la “vida de consumo”, se refiere justamente a una sociedad donde todo debe ser necesariamente consumible, dónde nosotros mismos somos llamados a producirnos para nuestro posterior consumo:
Los colegiales y colegialas que exponen con avidez y entusiasmo sus atributos con la esperanza de llamar la atención y quizás ganar algo de ese reconocimiento y esa aprobación les permitiría seguir con el juego de la socialización; los clientes potenciales que necesitan expandir su nivel de gastos y límite crediticio para ganarse el derecho a un mejor servicio […].
Ellos son, simultáneamente, los promotores del producto y el producto que promueven.[6]
A modo similar, somos nosotros quienes construimos una imagen, un perfil que nos sirve como carta de presentación, al mismo tiempo que buscamos perfiles que cuadran con nuestros gustos y nuestras preferencias. Nos evitamos así la molestia de tener una experiencia “desagradable” con nuestro próximo “vínculo” a consumir.
En la web del diario La opinión de Murcia, una crónica nos brinda un ejemplo claro, en contexto de pandemia –que al mundo azota en este 2020–:
Mientras esperaba para volver desde el extranjero, Alicia se ilusionó con Paula. «Parecía que la cosa iba bien. En cuanto volví a España, quedamos. Era la fase 3». Alicia recuerda pasar una primera cita con las mascarillas puestas y miedo al contagio, pero «la distancia social no la mantuvimos». «Fue una cita agradable, pero no hemos vuelto a hablar», manifiesta Alicia, que recuerda que se había formado otra imagen de ella por sus fotos y mensajes y, finalmente, superó sus expectativas.[7]
En el momento en que la incongruencia entre la imagen y la realidad queda en manifiesto, la ilusión y el deseo se desvanece. El conocer al otro, el adentrarse en el otro, no juega un papel importante. Pero así es el acuerdo, casi tácito, entre los usuarios.
Cualquiera puede retrucar, en esta instancia, que lo de dar una “buena imagen” no es nuevo. Lo cual es bien cierto. El linaje, las riquezas, la gentileza “caballeresca” … eran así mismo una especie de carta de presentación en otros momentos de la historia. En el Decamerón de Bocaccio es factible de observar este tipo de estilo de “hombre” de la Alta edad Media, y asimismo prototipos de mujeres “ideales”. Pero se trataba de una sociedad más elitista y estrictamente jerarquizada, y no existía una “mercantilización” de la imagen como la que hoy tenemos, ni tampoco una producción tan generalizada de nuestra propia imagen. Lo que vivimos hoy es una especialización técnica y masiva de autoproducción y consumo de experiencias, donde ya ni siquiera buscamos el amor, sino la satisfacción; donde no queremos asumir compromisos, sino consumir hasta que el producto se agote.
La imposición silenciosa de una imagen hegemónica.
No se puede oponer, abstractamente, el espectáculo y la actividad social efectiva; este desdoblamiento se encuentra él mismo desdoblado. El espectáculo que invierte lo real es efectivamente producido. Al mismo tiempo, la realidad vivida se encuentra materialmente invadida por la contemplación del espectáculo, y retoma en sí misma el orden espectacular dándole una adhesión positiva. De los dos lados la realidad objetiva está presente. Cada noción así fijada no tiene como fondo más que su pasaje a lo opuesto: la realidad surge en el espectáculo, y el espectáculo es real. Esta alienación recíproca es la esencia y el sostén de la sociedad existente.[8]
No solo nos producimos a nosotros mismos para nuestro posterior consumo, así como buscamos un perfil que nos resulte “deseable” o que sea de nuestro agrado. Necesitamos un modelo. Necesitamos saber cómo ser “lindos”, “apuestos”, “atractivos”. Precisamos construir una imagen que atraiga a más compradores y/o compradoras, con el menor margen de error posible. Aquí es donde aparece el espectáculo como “la afirmación de la apariencia y la afirmación de toda vida humana, es decir social, como simple apariencia.” [9] La relativa facilidad contemporánea de acceder a los medios masivos de información y del espectáculo hacen factible esta imposición de una imagen hegemónica[10], tanto para el hombre como la mujer, a la que el gran público tiende a aspirar. Y, a veces incluso sin saberlo, reproducimos esta imagen de lo “bello”, de lo “atractivo”, de lo “sensual”, en un intento voraz por agradar y por producirnos. Así mismo, cuando buscamos en las redes de citas virtuales nuestra “pareja”, las primeras impresiones nos entran directamente por los ojos, pero no solo por los ojos, sino que también penetran en esa estructura espectacular de lo “bello” que hemos incorporado, que se a introducido, justamente, de manera silenciosa.
El caso del cuerpo femenino es fácil de observar, sobre todo con el auge de los y las influencers.[11] Una de estas figuras hegemónicas que se instala y que sin saber se anhela es, por ejemplo, en Argentina, la de Maria Sol Pérez, o Sol Perez. El volumen y las curvas de su cuerpo vienen a representar la figura de lo sensual[12]. Se sigue así, entonces, que la mujer cuya figura más se asemeje a la de la influencer, será más atractiva. Eso se aspira tener (en el caso del consumidoa) y eso se busca ofrecer (en el caso de quién se produce).
¿El fin del amor?
Si bien lo anteriormente expuesto es evidencia explícita de la mercantilización de nuestra figura y nuestra imagen, así como del consumo del otro como si de un producto más se tratase para la satisfacción de algún apetito nuestro, todo este panorama no es ni por lejos una ley “universal” (aunque tienda a ser la “norma”)
Las relaciones amorosas de este siglo, concretadas mediante un proceso completamente comparable al de ir a un supermercado o al de hacer compras en línea, se articulan a través de una estructura, por así decirlo, de mercado. Lo que no quita que uno no pueda encontrar el amor a través de ellas. Pero debemos cuestionarnos: ¿Cuándo gana la aplicación?, ¿cuándo encontramos “el amor”, o cuándo nos vemos forzados a recurrir a ella una y otra vez por nuestras relaciones “fallidas”?
Antes de finalizar este breve ensayo, me permito dar una concepción más profunda sobre el amor, del ya citado libro de Zygmunt Bauman:
[…] no es en el anhelo de cosas ya elaboradas, completas y terminadas donde el amor halla su sentido, sino en el ansia por participar en el engendramiento de tales cosas. El amor es análogo a la trascendencia; no es más que otro modo de llamar al impulso creador y, como tal, está preñado de riesgos, pues ninguna creación sabe con certeza en qué irá a dar.[13]
El amor seguirá existiendo. Solo basta distinguirlo y no sucumbir ante lo efímero de la mera imagen.

[1] Debord, G. (1967): La sociedad del espectáculo. Ediciones naufragio. (p.9) En línea: http://criticasocial.cl/pdflibro/sociedadespec.pdf
[2] Bauman, Z. (2003): Amor líquido. Paidós. España. Barcelona. (p.27)
[3] (18-08-2019): “´Salgo con mi vínculo´: el nuevo vocabulario de las relaciones de hoy”. Clarín, Entremujeres, Edición virtual en línea: https://www.clarin.com/pareja/-salgo-vinculo-nuevo-vocabulario-relaciones-hoy\_0\_f\_hAm1RNY.html
[4] (17-05-2019): “Apps de citas: lo que buscamos, lo que nos ilusiona, ¡lo que nos espanta!”. Clarín, Entremujeres, Edición virtual en línea: https://www.clarin.com/entremujeres/pareja/apps-citas-gusta-ilusiona-espanta\_0\_5UuqHXRUo.html
[5] Zilberman, D. (26-07-20): “No podemos dejar de lado la sexualidad”, Página 12, Sociedad. Edición impresa, p.21.
[6] Bauman, Z. (2007): Vida de consumo. (p.13) Ebook. En línea: https://www.lectulandia.co/book/vida-de-consumo/
[7] Mar Ibáñez León (25-07-2020): “Noviazgos por Tinder durante el confinamiento”. La opinión de Murcia. En línea: https://www.laopiniondemurcia.es/cultura-sociedad/2020/07/26/noviazgos-virtuales/1132149.html
[8] Debord, G. op. Cit., p.10
[9] Debord, G. op. Cit., p.10
[10] Se habla de “hegemonía” cuando hay un dominio o superioridad de una entidad sobre otras “de igual tipo”. (Wikipedia. Wiki: “Hegemonía”. En línea: https://es.wikipedia.org/wiki/Hegemon%C3%ADa)
[11] Según Wikipedia: “El marketing de influencia, o mercadotecnia influyente, es una forma de publicidad que ha surgido a partir de una variedad de prácticas y estudios recientes, enfocada más a los individuos que al mercado objetivo en su conjunto. Identifica a las personas que tienen influencia (comúnmente llamados influencers) sobre los compradores potenciales y las actividades de mercadotecnia orientadas en torno a estas personas influyentes.” (Wikipedia. Wiki: Mercadotecnia influyente. En línea: https://es.wikipedia.org/wiki/Mercadotecnia\_influyente)
[12] (18-08-2018): “Sol Pérez derritió Instagram con un sensual topless ¿y moretones?”. Los Andes. En línea: https://www.losandes.com.asol-perez-derritio-instagram-con-un-sensual-topless-y-moretones/
[13] Bauman, Z. op. Cit., p.24
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2020.06.06 01:17 lunny_93 No me querían como dama de honor por Gorda. Hay Plot Twist

Hola a todos! Este es mi primer post en reddit. Hace tiempo queria contar esta historia porque me hace reir (y enojar por igual). Les prometo que hay un dulce plot twist final.
Para contextualizar, esto paso hace 3 años atrás. Mi hermano mayor rompió final y definitivamente su relación con su novia de más de 10 años. Los motivos del porque vamos a dejarlo aparte. Cuestión, el no tardo ni un mes en destapar que tenía una nueva relación con una chica de su trabajo. A esta chica la vamos a llamar "María" y a mi hermano, "Juanito". Nunca exprese mi opinión sobre esa relación en aquella época.
Juanito quería que yo me acercará a María, porque mi hermano y yo somos muy unidos y para el era importante que yo aprobará a María. Bueno, yo soy una buena hermana así que hago lo que me pide. Le escribo unos mensajes a María y esta me invita a salir alguna tarde para ir al centro comercial para ver la transmisión de un partido de futbol. No soy ni una fanática y me aburre el futbol, pero soy buena hermana así que voy. No fui grosera con ella, me interese en su interes por el futbol, nos divertimos, bebimos cerveza y salimos a pasear. (Cuento esto para que quede claro hasta que punto estaba dispuesta a ser buena con ella). María parecía ser una buena persona, era amable conmigo y fue simpática. No le vi ni una malicia y pensé que podría ser una buena cuñada.
Por razones varios, problemas de familia y con la ex pareja (y seguramente pensando con el nepe). Juanito le pide matrimonio a maría, a solo 6 meses de haber oficializado el noviazgo. Nada bueno podía traer eso, pero yo me guarde todos mis comentarios porque no había nada que pudiera decirle a Juanito que nuestros padres no le hayan dicho ya. María me llama y me dice que me quiere como su dama de honor. Yo acepte, feliz de tomar el papel y decidi que iba a tomarlo en serio, por lo menos.
Organice un monton de ideas para el estilo de la boda, las comidas, los vestidos, los arreglos florales, las tarjetas de invitación para mostrarle y ver que le gustaba. Era todo un catálogo de ideas que María ni siquiera miro la portada. Ella solo tenía una idea y era "Rojo pasión" y no tarde nada en darme cuenta de que ella ya tenía todo decidido. Así que decidí no insistir y esperar a que me diga que necesita en que la ayude.

No pasa ni dos semanas cuando una noche Juanito me pide hablar con el un rato. Y me dice que la boda se hará dentro de 4 meses. No me acuerdo de toda la conversación exacta pero si notaba que había una prisa que el no quería verbalizar. Cuando le exigi que sea directo el se limita a suspirar y la conversación es algo así:

Juanito: No podes ser la dama de honor.
Yo: Porque?
Juanito: Porque estas gorda.
Sí, así sin vaselina y yo me quede perpleja.
Yo: ¿que tiene que ver?
Juanito: No vas a querer usar el vestido de dama de honor.
Yo: Va a ser color rojo, el diseño es a mi elección. Voy a elegir algo que me siente bien.
Juanito: No, María va a elegir.
Yo: María dijo que el modelo se puede elegir.
Juanito: María quiere que el modelo sea igual a su vestido de novia. Que va a ser corte sirena. ¿Vos te animas a usar corte sirena?
El corte sirena es precioso pero no es un corte que me favorezca, aún si estuviera en mi peso ideal. Juanito ve mi cara de ansiedad y con eso ya asiente victorioso. En este punto ya mis ojos se llenan de lagrimas e intento defender de forma inutil
Yo: Por un vestido me quitan del cortejo, a mí que soy tu hermana?
Juanito: Es una boda, y queremos fotos lindas. Vos también vas a querer fotos lindas de tu boda, verdad?
Sí. Literalmente me dijo eso (palabras más, palabras menos, pero literalmente dijo que voy a afear todas sus fotografías). Naturalmente estalle en llanto, rabia y griterios. Mi papá (que es todo un padre con derecho) se metio en la discusión y casi fue hasta casa de María para gritarle. Pero yo soy tan estupidamente buena (y porque conozco a mi papá) le dije que lo dejara. Que me dejara calmarme y que Juanito haga lo que quiera en su boda.

Todo mi circulo social explotó en ira cuando se supo esto. Y se abrio dos opciones para mi: Faltar a la boda o ir de todas maneras. Sea cual sea, yo estaba más que humillada. Pero los defensores de que vaya a la boda tenían una premisa que me convencio "Demostrarles que soy una diosa, pese lo que pese".
Así que fueron 4 meses de planificar en secreto mi vestido, maquillaje, peinado, todo. Sí incluí la dieta estricta y ejercicios a la lista, pero es irreal convertirme en modelo en 4 meses, porque no tenía intención de caer en un trastorno alimenticio, mi salud va antes. Asi que eso toma más tiempo.

Lógicamente, desde esa noche nunca más me comunique con María y ella jamás se comunicó conmigo. Y en esos 4 meses, Juanito comenzo a acosarme con preguntas impropias de él.
Juanito: ¿Que vestido vas a usar?
Yo: No sé
Juanito: ¿pero estas viendo?
Yo: Todavía
Juanito: Pero tenes que buscar uno.
Yo: ¿Para que?
Juanito: Faltan 2 meses para la boda. María y su mamá estan histericas ya por encontrar el de ellas.
Yo: Normal, es la novia y la mamá de la novia. Yo, pos, ¿para que? Soy una más del monton.
Juanito: Sos mi hermana
Yo: Una más de la lista.

Pasa los días


Juanito: ¿Que zapatos vas a usar?
Yo: El que me quede.
Juanito: si tiene tacón tenes que caminar bien
yo: Me voy a ir en zancos.

Falta un mes

Juanito: ¿Ya viste el vestido?
Yo: Todavía no se que usar.
Juanito: Falta un mes para la boda
Yo: ME sobra el tiempo
Juanito: Bueno ¿pero por lo menos sabes que color vas a usar?
Yo: Ni idea
Juanito: Por lo menos sabes que color NO usar?
Yo me quede viendole, porque en principio no entendi que preguntaba. Pero en seguida ate los cabos.
Yo: No estas preguntando lo que pienso que preguntas. Verdad?
Juanito: Sabes que color NO usar ese dia?
Yo: Tan idiota me tomas para creer que voy a ir de blanco en una boda en la que no soy la novia?
Juanito: Entonces si sabes.

Nunca tuve tan buena punteria como ese día cuando le tire mi zapato en la cara. La idea de plantearme no ir a la boda ya era fuerte. A mi hermano no le importa estas cosas del aspecto, ni siquiera para su boda le importaría. Así que con cada pregunta que hacia dejaba claro quien lo estaba manipulando y habland por el. María, tan zorra y tan poca cara era incapaz de despedirme como su dama de honor, e incapaz de ir y pretender decirme como me he de vestir. Ahora que escribo, pienso que ella tenia miedo de que tomara como venganza ir vestida de blanco. Podía hacerlo, pero eso solo me dejaría en ridiculo. Así que nunca fue un plan.

Finalmente, llega la boda. El vestido que escogi era un azul noche, con escote tipo barco y un buen corte que realzaba mi figura. Un peinado recogido muy bonito y un maquillaje natural. Por lo que averigue, a espaldas de la novia, se dice que era de las más lindas esa noche.

En la iglesia, esperando la hora, me doy cuenta que solo estan los invitados de la novia. Los invitados de mi hermano solo se contaban por los dedos de la mano y te sobran dedos: Papá y yo. Resulta ser que mi hermano transmitió de manera exigente la lista de regalos de María y exigía más de lo que podían. Así que hubo gente que no fue para no dar regalos. También María había estado atacando a la ex novia de mi hermano, aunque ella se mantuvo distante de todo esto. Y la ex de mi hermano es muy conocida y querida entre la familia y amigos de mi hermano. Así que mucha gente no fue en protesta por el mal trato. Otro grupo no fue por que habia difundido el mal trato de Maria hacia mí. Y finalmente. María había peleado con mi mamá un mes antes, y le prohibió ir a la boda. Así que más gente se enfado por eso.
Para rematar y que da entrada al plot twist:

Como mamá fue expulsada de la boda, la novia de mi papá fue escogida para ser quien entregue al novio. Pero como mi papá es un padre con derecho, la mujer se harto de el y corto la relación la mañana misma de la boda. No había madrina que entregara al novio y no se consigui ninguna hasta 10 minutos antes de la ceremonia. Así que van a buscarme, y me piden que yo sea la madrina.
Camino por el pasillo hasta el altar llevando al novio del brazo para dejarlo ante el cura. Me posiciono y espero a que entre el cortejo y sonrio radiante. Viendo la llegada de la novia, y que su sonrisa de felicidad se pone dura como piedra al verme ahi, luciendo elegante a lado del novio.
Fue un éxito. Aparecí en TODAS las fotos de la boda, firme los documentos de la boda luciendo hermosa con el vestido que escogí color azul noche y con un escote mortal.

Datos extras:
Juanito: No tenes que bailar si no tenes pareja
(Olvide mencionar que a Juanito le preocupaba mi falta de pareja al baile, pues soy soltera y no tenía intenciones de llevar a nadie. Y me mantuve, pues tenía intenciones de pescar esa noche).
Yo: Ahora me corresponde bailar contigo, luego veo con quien bailo.
Juanito: No, rompiste el orden de baile, tenia que bailar conmigo la novia del hermano de Juanita.
Yo: Sonríe a la cámara.

Resumiendo: Mi hermano se casa con su novia express. Su novia María tiene una obsesión con mi aspecto, asi que me quita del cortejo por gorda. A falta de madrinas, yo entrego al novio al altar y estoy en la cabeza del cortejo. María no quiere que salga en las fotos, yo aparezco en todas.
Y eso es todo. Hija, la historia me quedo bastante larga. Gracias a la venganza me queda un recuerdo semiamargo. Sobra decir que desde ese día ya no soy unida a Juanito.
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2018.11.20 02:16 alforo_ La asunción a los cielos de su majestad la reina doña Letizia

El Palacio de la Zarzuela es un recinto que ordenó construir en 1627 el rey Felipe IV a modo de pabellón de caza en el marco incomparable y bucólico del monte del Pardo. Esta es la residencia oficial de los reyes eméritos don Juan Carlos y doña Sofía (que por culpa de las desavenencias del monarca ya no comparten el lecho matrimonial) y su hermana Irene -las infantas lo han abandonado al casarse con prestigiosos varones ejemplo de honorabilidad y honradez - Por lo tanto el reino de España tiene cuatro soberanos que cobran sus respectivos emolumentos, viáticos y gastos de representación a cuenta de los presupuestos generales del estado. Vaya suerte que tienen sus súbditos. La monarquía es la mejor inversión que incluso comprándola con el sistema republicano sale hasta barata.
Mientras, la familia real reside en el Pabellón del Príncipe que es un palacio al estilo renacentista de 3.000 metros cuadrados (1.771 metros cuadrados útiles) construido por el Patrimonio Nacional con un costo de 4.300.000 euros. Un verdadero castillo medieval con foso y murallas vigilado celosamente por la Guardia Real. En la fachada ondea altiva la bandera rojigualda como símbolo imperecedero de la unidad de España.
En el año 2002 el presidente de gobierno José María Aznar se la ofreció a modo de regalo al entonces Príncipe de Asturias don Felipe de Borbón (con vistas a su futuro noviazgo) El pabellón del Príncipe se encuentra en una zona aledaña a la Zarzuela rodeado de jardines de ensueño y 14.000 hectáreas de un hermoso bosque Mediterráneo donde retozan, ciervos, gamos y jabalíes. En apariencia de propiedad pública pero “afecto” al servicio y uso de su majestad el rey y de los miembros de la familia real”.
El rey recibe una cantidad global de casi 8.000.000 millones de euros de los presupuestos generales del estado destinada el sostenimiento de la familia real y que él distribuye a su libre albedrío. No olvidemos que la monarquía es inviolable y está blindada por los partidos mayoritarios PP. PSOE y Ciudadanos. Patrimonio Nacional o la Guardia Real cuentan con un presupuesto de 150 millones de euros anuales y casi 3.000 trabajadores - Teóricamente dependientes del gobierno central, pero en la práctica al servicio de la Casa Real.
En el Pabellón del Príncipe igualmente se hallan las oficinas de la Casa del Rey, el Cuarto Militar -dirigido por el almirante Juan Ruiz Casas- el jefe de protocolo y una sección donde se alojan los siervos, pajes, criadas, doncellas, camareros, amas, mucamas, mayordomos, institutrices, preceptores, ayos y palafreneros. Aparte de los miembros de los cuerpos de seguridad del estado, escoltas y edecanes. Como a doña Letizia el estamento castrense le produce cierta repulsa ha prohibido el toque de corneta, la izada y arriada de bandera y el homenaje a los caídos. Pero esto no es óbice para que la capitana general de los ejércitos luciendo sus mejores galas con peineta y mantilla amadrine los navíos de guerra, carros de combate, aviones bombarderos o participe en la jura de bandera de los agentes de la Guardia Civil.
Quizás el recinto más importante del palacio de la Zarzuela sea la cocina real donde los fogones permanecen encendidos las veinticuatro horas del día. Y esto se debe a que en cualquier momento sus altezas reales exigen los más extravagantes caprichitos gastronómicos. El responsable del mismo es José Roca, cocinero mayor del reino, y experto en complacer los paladares más exquisitos. (tanto de la familia real como los invitados VIP)
Los proveedores oficiales de la Zarzuela se esmeran en aportar los productos de primerísima calidad, biológicos y con denominación de origen certificado: el mejor pollo de corral, la selecta carne vacuno o de porcino, sobre todo, el solomillo del grupo Norteños, sin pasar por alto el cordero o cochinillo de Segovia, la pechuguita de pavo, el jamoncito serrano o de jabugo, y el pescado como es habitual de Pescaderías Coruñesas, el caviar, las angulas, los centollos, los percebes, las langostas, las parrochas, el salmón del Sella, sin olvidar las verduras y hortalizas frescas y una extensa variedad de postres: frutas tropicales, la tarta de Santiago, los casadielles, las yemas de Ávila, la crema catalana, el pastel cordobés, las ensaimadas de baleares o el arroz con leche. Entre tanto en la bodega reposan vinos incunables tanto de España como del mundo entero lo mismo que una extensa variedad de brandys, vodkas, cavas y champagne.
No sabemos lo que pensarán los obreros o los trabajadores que se levantan a las 6 de la mañana a cumplir con su dura jornada diaria ¿Tal vez se le dibujará en su rostro una sonrisa al saber que parte de sus impuestos se dedican a mantener la familia Real y a su extensa prole? Eso sin hablar del tiempo de ocio que ocupan principalmente en saraos, los fiestonones, banquetes, duelos gastronómicos, cacerías, monterías, corridas de toros, regatas o cruceros de placer.
A través de una pantalla de televisión y gracias a la magia de las ondas hertzianas la presentadora del telediario de la segunda cadena Letizia Ortiz logró cautivar al príncipe Felipe (un coloso de 1.90 de estatura dotado de una inteligencia superior) que cayó presa de un súbito encantamiento virtual. Un cuento de hadas solo comparable al romance de Romeo y Julieta.
El soberano o soberana (porque ya se ha abolido la ley Sálica) de las Españas se elige “democráticamente” en el lecho nupcial. Esto significa que si alguno de los espermatozoides del soberano fecunda con éxito el santísimo óvulo de su majestad a los nueve meses alumbrará un ser pluscuamperfecto que guie los destinos del reino.
Las actuales hijas de la pareja real son dos hermosas infantas rubias y de ojos azules, étnicamente arias, católicas y apostólicas ya que están emparentadas por un lado con los emperadores Bávaros y por el otro con don Pelayo. En este caso la corona ha recaído en la infanta Leonor, princesa de Asturias, quien, por obra y gracia del espíritu santo, será la nueva reina de España asegurando así la perpetuidad de la dinastía borbónica.
La rutina diaria de sus majestades está marcada por una apretada agenda institucional propia de tan alta investidura. El jefe de la Casa Real es el encargado de planificar cada una de las actividades oficiales y extraoficiales de Felipe VI -el Jefe de Estado y capitán general de los ejércitos- y de su consorte la reina doña Letizia.
El cirujano Antonio de la Fuente y los médicos del clínica Ruber han atendido a la reina Doña Letizia (por motivos de salud, se afirma) en los últimos 14 años. Al parecer su majestad está obsesionada con su aspecto físico (la perfección hedonista) ¿cuánto han costado estas carísimas operaciones y tratamientos? Cualquier esfuerzo es poco para elevar su autoestima y garantizar su felicidad. ¿Alguien se atreve a cuestionarla? Quien lo haga inmediatamente será acusado de antiespañol, separatista o comunista y condenado a la picota. Su alteza serenísima doña Letizia está a punto de terminar el proceso de metamorfosis y pronto los súbditos podrán presumir de tener la reina más bella del universo.
Gracias a las incontables operaciones de cirugía estética (que son un secreto de estado) la reina ha conseguido superar el canon de belleza griega. De veras que luce como una adolescente a pesar de haber cumplido 46 años. En su currículo extraoficial consta una septorrinoplastia para corregir el tabique nasal, la elevación de los parpados con silicio orgánico y tocoferol, una mentoplastia para suavizar el mentón tan prominente, el aumento de pechos con implante de silicona con el fin de realzar el busto, la eliminación de las bolsas de los ojos, el arreglo de los dientes con brackets (ortodoncia) La reina por ley y cueste lo que cueste debe ser eternamente joven y subir incorrupta al reino de los cielos. Por prescripción médica también se le han recomendado tratamientos corporales y faciales: infiltraciones de ácido hialurónico sintético para rellenar los surcos de las arrugas, las inyecciones de hidroxiapatita de calcio para realzar los pómulos, la toxina botuniloica para relajar la expresión de la frente, el botox para estirar la piel o colágeno para rejuvenecerla. Los halagos y piropos se multiplican y llueven a su paso los pétalos de rosas. Esas joyas que exhibe en los desfiles de modas le otorga un cierto halo de divinidad: la tiara de lis, el emblema de los Borbones, y regalo de Alfonso XIII a su prometida la princesa Victoria Eugenia de Battenberg, la tiara de diamantes que le ofreció Franco a la reina Sofía con motivo de su enlace matrimonial, dos pulseras de la firma Cartier, los collares de perlas finas de Tiffany Victoria, la diadema prusiana de platino, diamante y brillantes, los pendientes aguamarina y zafiros, los anillos de oro engastados con esmeraldas.
Pertenecemos a una sociedad en la que prima la imagen y el culto al cuerpo. Por lo tanto la reina Letizia está constantemente expuesta al juicio mediático que se emite a través de la prensa, la radio, la televisión o las redes sociales (tanto a nivel nacional como internacional) Esta sobreexposición bestial la soberana la afronta con coraje y valentía. Suena la marcha real y nadie puede hacerle sombra pues su majestad es el centro del universo. Tales delirios de grandeza los disimula con una sonrisa de cumplido o un gesto mayestático que define su recio carácter. Cada movimiento suyo está impregnado de glamour, y un irresistible atractivo erótico y hasta sexual que provoca un desmedido apasionamiento. Doña Letizia es la estrella de las revistas del corazón y la prensa rosa de los cinco continentes, ella es la best seller, la número uno que agota todas las ediciones, y acapara todas las portadas. ¡Letizia, Letizia! la plebeya nieta de un taxista ha sido coronada en lo más alto del Olimpo.
¿Cuál es el papel de la reina? ¿Acaso todos piensan que es meramente representativo? ¿un jarrón chino? Doña Letizia tiene que cuidar la imagen pública puesto que es el mascarón de proa de la marca España. Su belleza y sensualidad es el mejor gancho y propaganda para asegurar el éxito en los contratos, inversiones, transacciones y exportaciones que son un factor determinante para el buen funcionamiento del PIB (producto interior bruto) o la estabilidad de la prima de riesgo. Es una excelente relaciones públicas y las multinacionales españolas están de plácemes. La reina también toma decisiones ya que prudentemente le susurra al oído de su majestad Felipe VI sus preferencias en los asuntos familiares o políticos. Sus deseos se convierten en órdenes pues al fin y al cabo los acontecimientos más cruciales del reino se deciden en la cama o en los mejores restaurantes.
Nadie ha podido desvelar el patrimonio de la familia real española pero se especula que podría elevarse a unos 150.000.000 millones de euros. No hay que ser mal pensados porque todo este dinero es producto de sus abnegados servicios a la patria. La dinastía borbónica a través de la historia se ha distinguido por su proverbial honradez, jamás han ejercido de lobistas, ni han cobrado comisiones, ni se le conocen corruptelas o cuentas en paraísos fiscales como pretenden insinuar sus más encarnizados enemigos.
Algunos envidiosos sostienen que es una afrenta intolerable tamaña exhibición de opulencia y derroche por parte de la familia real. Más bien lo que deberían hacer es predicar la austeridad pues en el reino de España existen millones de marginados y empobrecidos víctimas de la crisis económica.
Los defensores de la monarquía responden que este es un estúpido argumento populista con el que intentan los antisistema destruir una de las instituciones más queridas por los súbditos españoles. La monarquía representa la unidad de España y es la garante del estado de derecho, la libertad y la democracia. Así lo decidieron los súbditos cuando en el referéndum constitucional de 1978 aprobaron con el 87% de los votos la restauración borbónica. Refrendando así la voluntad testamentaria del caudillo Francisco Franco que eligió al príncipe don Juan Carlos como su sucesor.
No quiero ni pensar si llegará a fallecer nuestra sacrosanta y serenísima reina –Dios la guarde por muchos años- seguro que al día siguiente no saldría el sol y sus criadas, amas y siervas serían enterradas vivas junto a ella en una magnánima ceremonia faraónica. El rey inconsolable perdería la razón y muchos de sus súbditos preferirían el suicidio antes que soportar la ausencia de tan augusta benefactora. El doblar de las campanas, el luto oficial indefinido, las banderas a media asta, y el desgarrador llanto de las plañideras sumirían al reino en la depresión más espantosa.
Su majestad se pasa las horas muertas en el tocador de la alcoba ensimismada frente a su espejo pronunciando el clásico conjuro: “espejito mágico espejito de oro ¿quién es la más linda? Dímelo tesoro” El genio le responde con voz impostada: “nadie en el reino es capaz de eclipsar a vuestra excelencia ¡doña Letizia es las más guapa, guapa, guapa!” Coqueta y vanidosa lanza un suspiro de alivio mientras los poetas palaciegos le cantan versos laudatorios: ¡¡Oh, gloria inmarcesible!! ¡¡oh, júbilo inmortal!! Escribirán su nombre en letras de oro en los anales de la historia, se le levantarán estatuas, bustos, se erigirán monumentos en su honor; eternamente adulada por sus súbditos que le hacen reverencias, besan sus purísimas manos y se rinden a sus pies. La revista Hola, el boletín oficial de la Casa Real, el Diez Minutos, Lecturas o Semana lanzan ediciones extraordinarias para ponderar el regreso de Sissi emperatriz resucitada.
El culto a la personalidad es una de las máximas virtudes de nuestra monarquía “constitucional” y ya comienzan a bautizarse con su nombre estadios, aeropuertos, salas de teatro, hospitales, y hasta tanatorios. Por real decreto ley la foto oficial de sus majestades debe presidir los ayuntamientos, colegios, universidades, cuarteles, estaciones de policía, edificios oficiales, embajadas, etc. Tal epidemia de narcisismo es otra prueba más de la soberbia imperial españolista.
A las famosas peluqueras Luz y Gema se les ha encomendado la heroica misión de cuidar la sedosa cabellera de su majestad. Ambas cumplen una extenuante jornada de trabajo que comienzan al toque de diana (6 de la mañana) -casi todos los días del año sin excepciones-. Son memorables sus eximias obras de arte: el moño rizado, el flequillo ladeado, la coleta sutil, el clásico recogido de bailarina, el pelo liso, ondas retro, corte bob, las mechas más claras, más oscuras, el alisamiento, la melena rizada. Pero hay algo que no han podido evitar y es que a la reina se le caiga el pelo (por culpa del excesivo uso de tintes, acondicionadores y demás menjurjes) y neutralizar la aparición de las primeras canas. El desgaste de su tupida cabellera es más que evidente y se teme-que si no se toman las medidas oportunas- en un corto periodo de tiempo, pueda quedarse calva. Para evitar tamaña tragedia que la condenaría a usar una incómoda peluca se le está aplicando un revolucionario tratamiento de choque a base de champús y lociones especiales por parte de los más prestigiosos dermatólogos de España. Se ha descubierto que su alteza real es alopécica nerviosa por lo que sus psicólogos le han recomendado la práctica del bikram yoga. Dejar su mente en blanco es la mejor terapia para que recupere el equilibrio y la armonía cósmica.
Sus asesores y estilistas encabezadas por Eva Fernández estudian cada gesto de su expresión facial y corporal. Sencillamente su majestad es una las más cotizadas “influencers” del mercado, una top model de insuperable valía que se la pelean las más importantes firmas a nivel nacional e internacional. Es necesario que doña Letizia conserve la línea con una exhaustiva dieta Perricone tan popular entre las estrellas de Hollywood. La reina está flaca, muy delgada ¡oh virgen santa! ¿Será anoréxica? O a lo mejor sufre alguna dolencia grave porque parece más un saco de huesos. ¿Quizás sea el efecto de una mala relación con Felipe VI, sus suegros o la familia real? Al fin y al cabo ella es una intrusa, una plebeya vulgar y corriente. Con razón se siente odiada por sus súbditos que la consideran una advenediza carente de rancio abolengo.
Su católica majestad siempre se le ve tan etérea y angelical. Su piel tersa y sin una arruga demuestra que está bendecida por la madre naturaleza (y las incontables sesiones en la cámara hiperbárica) De su look ultra natural se encarga el su súper maquillador Daniel Vicente: primero que todo el bálsamo para los labios antes de repasarlos con color carmín (1001 pintalabios ) y una delicada sombra de ojos Cooper (favorita de las modelos) Todos los cortesanos tienen que quedarse maravillados con sus pestañas larguísimas rizadas con rímel que resaltan sus bellísimos ojos verdes que se vuelven chispeantes al enmarcarlos con un khol negro. Y para rematar el toque pastel sobre sus parpados que da luz a sus poderosísimas cejas. Menos mal que el palacio de la Zarzuela está muy bien abastecido con la más alta gama de cosméticos: L’Oréal Paris, Vichy, Avon, Mac Mac, Nars o Chanel.
A la reina le encantan los modelos exclusivos de Inditex o Zara, los Massimo Dutti, Uterque, Designers, Remix, Felipe Prieto, Loewe, Carolina Herrera, Nina Ricci, Hugo Boss, Felipe Varela o Estella McCartney. Definitivamente su armario está muy bien abastecido pues se reserva un traje para cada ocasión según las tendencias de primavera, verano, otoño e invierno. Habría que sacar la cuenta de todos los vestidos que ha estrenado (no suele repetirlos) durante los años que lleva de reina consorte. Son tantos que incluso necesita la ayuda de una abnegada doncella que los clasifique y los mantenga a punto. La reina por su suprema elegancia es el espejo en el cual tienen que verse reflejadas las mujeres españolas. En el fondo es una feminista radical que para sobrevivir tiene que adaptarse a las veleidades del régimen monárquico (papista) patriarcal.
En el tema de los zapatos su majestad también es muy exigente ya que sus delicados pies deben calzar las mejores marcas: Blahnik, Magrit, Pura López, Mango, Prada Miu Miu, Lodi, Carolina Herrera. Su zapato fetiche es el de tacón de aguja de Magrit. En su zapatero guarda más de 500 pares de zapatos de súper lujo (a cargo de los presupuestos generales del estado, por supuesto) Sin lugar a dudas que va camino de convertirse en la nueva Imelda Marcos (esposa del dictador Ferdinand Marcos) que tenía más de 1000 pares de zapatos. Otro de sus complementos favoritos son los bolsos cuyas marcas favoritas son: Uterque, Magrit, Felipe Varela, Carolina Herrera, Lidia Faro, Roger Vivier, Malababa, Cucareliquia, Adolfo Domínguez, Ángel Schlesser, Hugo Boss, Según los periodistas de la prensa del corazón posee más de 300. Aunque son apenas un adorno porque ella no necesita ni documentos, ni tarjetas, pues una sola palabra suya basta para cumplir cualquiera de sus caprichos.
Pero en la vida de doña Letizia no todo es frivolidad ya que en su corazón prevalece el espíritu altruista y solidario. La nueva madre Teresa de Calcuta apoya incondicionalmente a las ONGs y demás organismos de ayuda humanitaria que se empeñan en redimir a los más pobres y afligidos. Con sus manos caritativas acaricia a los huérfanos y menesterosos que ante su luminosa presencia renacen de las cenizas.
En la novela “Piel de Zapa” de Balzac el argumento central es la búsqueda del elixir de la eterna juventud, mejor dicho, el deseo de la longevidad aunque sea a costa de venderle el alma al diablo. En “El retrato de Dorian Grey” el genial escritor irlandés Oscar Wilde desarrolla la tesis de que lo único que vale en la vida es la belleza, el atractivo físico y la satisfacción de los sentidos. La Reina Letizia desea mantenerse tan joven como Dorian cuando Basil lo retrató en el cuadro. Porque la figura pintada en la tela es la que envejece y no el personaje real. El mito de Dorian Grey es una hipócrita mascarada que arrastra a aquellos que caen en sus tentáculos a la cruel autodestrucción. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=249185&titular=la-asunci%F3n-a-los-cielos-de-su-majestad-la-reina-do%F1a-letizia-
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